El poder de las rebajas

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¿Qué tendrán en común los meses de julio y febrero? Meses tan lejanos en el espacio temporal, en temperaturas y en estados de ánimo. Estos meses aparentemente tan distantes tienen una cosa en común y eso son las rebajas. Acontecimiento adorado por todos y esperado con tanto entusiasmo como si se tratase de un evento importante en el transcurso de la vida de uno. Las ganas de comprar se apoderan de todos nosotros e incluso desde semanas antes del comienzo de las rebajas empezamos fichando aquellas cosas que queremos encontrar rebajadas con toda nuestra fuerza.

La calle de las tiendas por excelencia en Colonia, Alemania.

Ya sea que se trate de un vestido, una chaqueta, un bolso, un libro o incluso un mueble, uno no puede quedarse indiferente a las rebajas y queriendo o no queriendo, acaba cayendo en la tentación de comprar. La industria de la moda es la que más protagonismo tiene, en eso no cabe duda, pero ¿por qué será? ¿Será que realmente necesitamos todo lo que compramos en rebajas? ¿Será que realmente esas cosas nos hacen falta o es que solamente las compramos porque vemos que han sido rebajadas un 50% y que el stock está bajo y no nos queremos quedar sin esa pieza aparentemente especial?

Al igual que he decidido hacer ese paralelismo de los meses de julio y febrero, meses de rebajas por excelencia, quisiera hacerte reflexionar si acaso las rebajas no son casi como un mercadillo al que meramente acudimos por placer, a veces sin intenciones de adquirir nada y donde acabamos cayendo en la tentación y terminamos trayéndonos a casa mucho más de lo planteado. ¿Acaso en los mercadillos no se trata de eso? ¿De encontrar chollos y de llevártelos inmediatamente a casa porque como te lo pienses más desaparecerán?

Quizás uno de los pocos elementos que diferencian realmente las rebajas de los mercadillos de los sábados son los precios. Y no me refiero a que unos sean más altos que los otros, sino a su flexibilidad. Mientras que la industria de las cosas nuevas nos impone un precio fijo, el cual pueden rebajar más o menos en función de sus criterios y de cómo de rápido quieren deshacerse de la mercancía restante, los mercadillos tienen precios flexibles. Me explico: aunque cada vendedor te comente de primera mano que el precio de este bolso tan precioso de los años 50 es X, lo más seguro es que ese precio pueda ser regateado. Sin embargo, eso no pasa en las grandes tiendas, y solo te queda a ti, como comprador (compulsivo, quizás), decidir si estás dispuesto a pagar el precio etiquetado. La pregunta clave de todo esto es, ¿qué tiene más valor, un bolso de Zara rebajado de 80€ a la mitad o el bolso vintage de 40€ del mercadillo? Eso queda única y exclusivamente a tu criterio.

La aparición del online shopping y el poder que las redes sociales tienen sobre nosotros nos hace ser cada vez más impulsivos y comprar más y más y más. Sin embargo, no debemos de catalogar el hecho de comprar necesariamente como algo negativo o positivo. Comprar es como nosotros queremos que sea. Nosotros como individuos. Está en nuestras manos decidir hasta qué punto nos queremos dejar llevar por las modas o la impulsividad, las tendencias o las etiquetas rojas pegadas encima de las blancas. Eres tú el que decide cómo gastar esos 100€ extra que has ganado este mes: si en unos zapatos, en una nueva mesa para tu salón, en un fin de semana en el campo, en un concierto o incluso en ahorrarlos. Tú eres el dueño de tus decisiones, no los famosos que ves a través de Instagram que muestran sus nuevas adquisiciones o las gigantescas vallas que ves todos los días por la autovía a camino del trabajo. Y a ti, ¿qué te hace feliz?

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4 Comments

  1. Super buen artículo!! La verdad es que yo, que con el peroné roto aún no he podido ir de rebajas, soy de las que aprovecho a finales de rebajas para comprarme cosas que necesito o algún capricho…. pero ha llegado un momento es que valoro mucho más viajar y comer bien, que la ropa que puedo comprar que quizás una pieza vale 30€ pero va a ser malgastar el dinero…
    E intento ahorrar porque al final si quiero mejorar o tener dinero para cosas que me hacen más feliz, es lo que tengo que hacer 😉

    un beso

    http://www.acurlystyle.blogspot.com

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